Infraestructuras resistentes a catástrofes
Las montañas, que cubren 27% de la Tierra y albergan a 1.200 millones de personas, son vitales para la biodiversidad y la seguridad hídrica, pero se enfrentan a graves peligros inducidos por el clima, como inundaciones, corrimientos de tierras y desbordamientos de lagos glaciares. La fragilidad de sus ecosistemas, su lejanía y la escasez de infraestructuras aumentan su vulnerabilidad, por lo que las infraestructuras resistentes a los desastres son esenciales para la supervivencia y la conectividad.
El informe del CDRI hace hincapié en la integración de las innovaciones tecnológicas, la adaptación basada en los ecosistemas y los conocimientos indígenas para diseñar sistemas resilientes. Destaca los riesgos en cascada, las lagunas en la gobernanza y los problemas de financiación, y aboga por una planificación basada en los riesgos múltiples, políticas integradoras y un mantenimiento sostenible.
Las vías estratégicas incluyen sistemas de alerta temprana, enfoques sensibles a las cuestiones de género y financiación diversificada a través de asociaciones público-privadas y fondos para el clima. Estudios de casos en todo el mundo demuestran soluciones escalables que combinan estrategias basadas en la ingeniería y en la naturaleza. La acción colectiva es urgente para salvaguardar vidas, medios de subsistencia y ecosistemas en las regiones montañosas en un contexto de aceleración del cambio climático.
Colaboración
- Programa mundial de investigación sobre la protección de las montañas (GLOMOS)
Puntos clave
- Las regiones montañosas se enfrentan a graves riesgos climáticos que amenazan los frágiles sistemas de infraestructuras.
- Las infraestructuras resistentes a las catástrofes garantizan la continuidad de los servicios esenciales durante las crisis.
- Los conocimientos autóctonos y la adaptación basada en los ecosistemas complementan las soluciones modernas de ingeniería.
- La evaluación de los riesgos múltiples debe guiar la planificación y la inversión en las montañas.
- La financiación de la resiliencia requiere asociaciones público-privadas y mecanismos innovadores de financiación climática.
- La acción colectiva es urgente para salvaguardar vidas, medios de subsistencia y ecosistemas.




