Este documento de trabajo del GIR 2025 sostiene que las soluciones basadas en la naturaleza (NbS) deberían convertirse en un componente fundamental de las infraestructuras resilientes, en lugar de seguir siendo proyectos medioambientales a pequeña escala. Las NbS, a menudo combinadas con infraestructuras grises tradicionales en sistemas híbridos, ayudan a las infraestructuras a absorber los impactos, responder ante los desastres y recuperarse de forma más eficaz, al tiempo que aportan beneficios colaterales medioambientales, sociales y económicos.
Estudios de casos de todo el mundo demuestran su valor a la hora de reducir las inundaciones, la erosión, el estrés térmico, las marejadas ciclónicas y los riesgos de deslizamientos de tierra. Aunque las NbS suelen requerir una inversión inicial menor, entre los retos se encuentran la fragmentación de la gobernanza, las carencias de financiación, las necesidades de mantenimiento, los largos plazos de implementación y los riesgos de una adaptación inadecuada.
El documento destaca cinco factores estratégicos que facilitan la ampliación de las NbS: la reforma institucional, las políticas y la gobernanza favorables, las normas técnicas, la financiación innovadora y el desarrollo de capacidades. La participación comunitaria, la gestión adaptativa y el seguimiento son fundamentales. En última instancia, la integración de las NbS requiere tratar los ecosistemas como activos de infraestructura operativa que refuerzan la resiliencia climática a largo plazo y el desarrollo sostenible.
Puntos clave
- Las soluciones basadas en la naturaleza refuerzan la resiliencia de las infraestructuras mediante enfoques híbridos adaptativos.
- Los sistemas híbridos combinan la fiabilidad de la ingeniería con los beneficios regenerativos de la naturaleza.
- Las NbS reducen significativamente los riesgos de desastres, los costos y la degradación medioambiental.
- Su ampliación requiere reformas de gobernanza, mecanismos de financiación y normas técnicas.
- La participación de la comunidad garantiza la gestión a largo plazo, el mantenimiento y el éxito en materia de resiliencia.
- Los ecosistemas deben tratarse como activos de infraestructura operativa a escala global.




