En la COP30 celebrada en Brasil (2025), la CDRI situó las infraestructuras resilientes como un elemento central de la acción climática y el desarrollo sostenible. Las infraestructuras son responsables de la mayor parte de las emisiones, los costos de adaptación y los objetivos de los ODS, lo que convierte la resiliencia en una inversión estratégica. La CDRI hizo hincapié en el «dividendo de la resiliencia», según el cual cada dólar invertido genera entre 7 y 12 dólares en pérdidas evitadas y beneficios colaterales.
Entre los logros se incluyen 38 sesiones en pabellones, 72 intervenciones a nivel global y lanzamientos como el Informe sobre la Resiliencia de las Infraestructuras Globales 2025, estrategias de datos y tecnología, y orientaciones sobre el calor extremo y la resiliencia del agua en las ciudades. Las prioridades estratégicas se centraron en replantear la resiliencia como una inversión inteligente, integrarla en los Planes Nacionales de Adaptación y adaptar soluciones para las ciudades, las zonas montañosas y África.
Las recomendaciones hicieron hincapié en la planificación basada en el riesgo, la financiación innovadora, la equidad y las reformas de gobernanza para garantizar que las infraestructuras puedan absorber, responder y recuperarse de los riesgos climáticos cada vez más intensos.
Puntos clave
- La inversión en infraestructuras resilientes genera entre siete y doce veces más en pérdidas evitadas.
- La COP30 destacó la resiliencia como elemento central de las estrategias de adaptación al clima.
- Se presentó el informe «Resiliencia de las Infraestructuras Globales 2025» con ideas prácticas.
- La CDRI impulsó la integración de la resiliencia en los Planes Nacionales de Adaptación.
- Se hizo hincapié en soluciones regionales adaptadas a las ciudades, las zonas montañosas y África.
- Las recomendaciones destacaron la planificación basada en el riesgo, la equidad y la financiación innovadora.




