Este documento del CDRI y Prayas (Energy Group) destaca el creciente impacto del calor extremo en el sector eléctrico de la India, haciendo hincapié en la urgente necesidad de resiliencia a medida que las olas de calor se hacen más frecuentes e intensas debido al cambio climático. Examina el aumento de la demanda de electricidad, las tensiones en las infraestructuras y los retos operativos que afectan a los sistemas de transmisión, distribución y generación.
El estudio propone estrategias como la mejora de la previsión de la demanda, la refrigeración energéticamente eficiente, la revisión de las normas de construcción y la mejora de la flexibilidad del sistema mediante el almacenamiento y la respuesta a la demanda. Aunque existen programas de eficiencia energética, es necesario ampliarlos considerablemente. Las limitaciones financieras, incluidos los 6,48 millones de rupias de déficit del sector de la distribución, suponen un gran obstáculo.
El documento reclama reformas de las políticas, la planificación y la normativa, e insta a realizar análisis de costes y beneficios y a una coordinación multiministerial. Entre las acciones inmediatas figuran la consolidación de las medidas de respuesta al calor de 2024 y la preparación para 2025, garantizando la adaptabilidad a largo plazo y un crecimiento socioeconómico sostenido.
Puntos clave
- El calor extremo provoca un aumento de la demanda de electricidad, sobre todo para refrigeración, lo que pone a prueba las infraestructuras.
- Las redes de transmisión y distribución sufren reducciones de capacidad, fallos y costosas necesidades de mantenimiento.
- La eficiencia de la generación de energía disminuye en las centrales térmicas, solares y eólicas, lo que empeora la fiabilidad.
- Los aumentos repentinos de la demanda suponen un reto para las operaciones y exigen mejorar las reservas, la respuesta a la demanda y la liquidez.
- Las soluciones propuestas incluyen aparatos eficientes, mejores previsiones, normas revisadas y mejoras del almacenamiento.
- La debilidad de las finanzas de la distribución -6,48 millones de rupias de déficit- dificulta las inversiones en resiliencia, por lo que es necesaria una reforma.




