Este documento de trabajo del GIR 2025 destaca cómo las catástrofes afectan a las economías mucho más allá del daño directo a los activos. Cuando los servicios de infraestructuras como el agua, la electricidad y el transporte fallan durante periodos prolongados, los efectos dominó perturban los negocios, los medios de subsistencia y los servicios públicos esenciales.
Utilizando el Modelo Global de Riesgo de Infraestructuras y el Índice de Resiliencia (GIRI) junto con el Modelo de Economía Verde (GEM), el estudio revela que los costes indirectos son, de media, 7,4 veces superiores a los daños directos, llegando a ser hasta 16 veces superiores en algunos países. Entre 2025 y 2050, los fallos en las infraestructuras podrían reducir el crecimiento del PIB en 5,2% anuales, y las pérdidas aumentarían hasta 7,4% en 2050, e incluso más en naciones vulnerables como Bangladesh y Filipinas.
Y lo que es más importante, la reconstrucción rápida reduce significativamente los impactos: una recuperación de 10 años reduce las pérdidas del PIB a 3%, mientras que una recuperación de 4 años las reduce a 2,27%. Las inversiones en resiliencia y preparación aportan importantes dividendos económicos.
Puntos clave
- Las repercusiones económicas van más allá de los daños directos a las infraestructuras tras las catástrofes.
- Una reconstrucción rápida reduce significativamente las pérdidas del PIB y los trastornos económicos.
- Los costes indirectos son, por término medio, 7,4 veces superiores a los costes directos de los daños a las infraestructuras.
- Los fallos en las infraestructuras pueden causar pérdidas en el PIB de hasta el 14,5%.
- Las inversiones proactivas en resiliencia generan importantes ahorros económicos a largo plazo en todo el mundo.
- El retraso en la recuperación agrava las pérdidas, frena el crecimiento y reduce las inversiones futuras.




