El calor extremo perturba cada vez más la educación, y solo en 2024 afectará a más de 171 millones de estudiantes. En 2050, casi todos los niños se enfrentarán a olas de calor frecuentes, siendo especialmente vulnerables las niñas y los niños con discapacidad. Muchas escuelas carecen de infraestructuras para proteger a los alumnos, lo que hace que las aulas sean inseguras.
Esta Comunidad de Práctica pretende catalizar el diálogo mundial, compartir las mejores prácticas y desarrollar orientaciones basadas en pruebas para escuelas resistentes al calor. Los temas clave son las desigualdades relacionadas con el calor, los protocolos sanitarios, el diseño de las escuelas y el papel de las comunidades. La CoP cuenta con la participación de más de 150 expertos y 71 organizaciones, y produce recursos para responsables políticos y administradores escolares.
Entre las recomendaciones figuran los marcos de gobernanza, las previsiones científicas, la educación de los niños, el tratamiento de los riesgos de raíz, la adaptación de las infraestructuras, las estrategias financieras y la preparación para el futuro. Construir escuelas resistentes al calor es esencial para salvaguardar la salud, el aprendizaje y la equidad de los niños en un mundo que se calienta.
Puntos clave
- Las olas de calor amenazan la salud, el aprendizaje y el desarrollo futuro de los niños en todo el mundo.
- Las niñas y los niños discapacitados corren mayores riesgos por el calor extremo.
- Las escuelas carecen de infraestructuras y se vuelven inseguras cuando aumenta el calor.
- Se necesita una colaboración mundial para diseñar escuelas y políticas resistentes al calor.
- Las escuelas deben actuar como centros de refrigeración para comunidades enteras.
- Invertir en estrategias de adaptación, educación y gestión científica del calor.




