Integración de infraestructuras resistentes a las catástrofes en las estrategias nacionales de adaptación
La Agenda de Acción hace hincapié en la integración de las Infraestructuras Resistentes a los Desastres (DRI) en las estrategias nacionales de adaptación como respuesta crítica a la escalada de los riesgos climáticos.
Con 75% de infraestructuras mundiales aún por construir, la mayoría en el Sur Global, integrar la resiliencia ahora es vital para evitar billones en pérdidas futuras. Las catástrofes inducidas por el clima causan ya $700.000 millones anuales, con un impacto desproporcionado en las economías vulnerables. La resiliencia añade entre 5 y 15% a los costes iniciales, pero genera entre 7 y 12 veces más beneficios a lo largo del ciclo de vida de los activos.
La agenda exige reformas sistémicas: evaluaciones de riesgos de peligros múltiples, normas de diseño resiliente, coordinación de la gobernanza, financiación innovadora y desarrollo de capacidades. En ella se esbozan diez áreas de acción, entre ellas el liderazgo político, la protección de activos críticos, la equidad y la cooperación regional. La COP30 se enmarca como un momento crucial para pasar de la intención política a la integración operativa, haciendo de la resiliencia la columna vertebral de la adaptación y el desarrollo sostenible.
Puntos clave
- Las catástrofes climáticas amenazan las infraestructuras, arriesgando billones en pérdidas futuras.
- Las infraestructuras resistentes suponen un coste inicial, pero ofrecen un alto rendimiento a lo largo de su ciclo de vida.
- El Sur Global se enfrenta a una exposición desproporcionada con la rápida expansión de las infraestructuras.
- La incorporación de la resiliencia requiere reformas en la gobernanza, la financiación y la coordinación institucional.
- La COP30 marca un momento crucial para hacer operativa la resiliencia a escala mundial.
- La Agenda de Acción esboza diagnósticos, planificación, financiación y vías de aplicación inclusivas.




