El Programa de Becas 2022-23 del CDRI apoyó 14 proyectos mundiales que mejoran la resiliencia de las infraestructuras ante los riesgos climáticos y de catástrofes.
Entre las principales innovaciones cabe citar las directrices sobre carreteras rurales multirriesgo de Chile, la plataforma comunitaria flotante de Perú para el acceso al agua y la energía, y los humedales artificiales de Canadá para la resiliencia de las aguas residuales. La cartografía de la vulnerabilidad de la red eléctrica de Bután utilizó drones y SIG, mientras que la infraestructura sanitaria de Bangladesh se comparó con la de Japón. India desarrolló sensores de fibra óptica para alertas tempranas y diseños de puentes resistentes a las inundaciones. En Jamaica se ensayaron soluciones basadas en la naturaleza, y Japón modelizó la restauración de la red de puentes. Australia mejoró la resistencia al fuego de los edificios de madera. Los marcos de aprendizaje automático evaluaron los daños tras las catástrofes y orientaron las decisiones de recuperación financiera. Se evaluó la vulnerabilidad sísmica de los minaretes patrimoniales de la India mediante IA.
Este informe de síntesis recoge estos proyectos haciendo hincapié en enfoques interdisciplinarios, herramientas basadas en datos y marcos escalables para infraestructuras resilientes.
Puntos clave
- Chile elaboró directrices sobre carreteras rurales utilizando herramientas de evaluación de riesgos múltiples.
- Perú diseñó plataformas flotantes con sistemas de agua de lluvia, energía solar y telecomunicaciones.
- Canadá probó la resistencia de los humedales a las aguas residuales durante episodios de precipitaciones extremas.
- Japón utilizó la monitorización de vibraciones para detectar la socavación del puente en tiempo real.
- Bután cartografió las vulnerabilidades de la red eléctrica mediante drones y análisis SIG.
- Bangladesh realizó una evaluación comparativa de la resistencia a los ciclones sanitarios utilizando un marco de puntuación.




